Sin título III: Sexo a ciegas

Qué gusto estar por fin en la calma,

en el mar, sin moverme, sentado,

escuchando como rompen las olas

en paz, sin dolor, desocupado,


imaginando los tristes problemas

de las distintas familias a mi lado,

unas en guerra, otras en calma,

igual que las olas en estragos.


Qué asco la calma asquerosa,

asco la paciencia inmerecida,

asco la espera para algo malo,

para que venga la sal de la ola

y sin querer le pegue un trago.


Asco la mar indolora

asco la calma sin prisa,

asco dolor interno presente

por esperar asco a deshora.


Otros poetas aconsejan

no esperar nada de nadie,

mas yo prefiero esperarlo

si prometió ser esperable,


y si no cumple su palabra

por lo menos poder quejarme.


La mar me prometió la calma

y me pareció aburrida esa promesa,

preferí un mar del revés,

una agradable mujer de tormenta.


El mar del revés es lava,

el infierno, fiereza.

Veo necesario meterme en fuego

para apagar esas impurezas.


No digo cometer error,

pero sí subsanar con belleza

la maldad del aburrimiento anterior,

no permitir que jueguen con mi cabeza.


Defender mi salud mental,

sin excesos, con buena paciencia:

el sexo va ligado al amor,

y mi sexo sentido me dice

que han querido matarlo con torpeza,


con exceso de calma de la que se prometió,

con aburrimiento en su más horrible esencia,

intentando no solo apagar mi amor,

sino a mi por completo, en entereza.


No rechacé la espera si había amor,

no rechacé nada aún habiendo guerra,

pero tanto me aburrí con ausencia e intencionado dolor,

que siempre preferí a la mujer tormenta.


La misma mujer:

dos en una, una en dos,

una, aventura, la otra, tristeza.


¿Quién considera que esto está mal?

No es malo vivir con fuerza,

evitando la opresión a quien soy:


Un poeta que cree en la desexualizción del amor

y en la sexualización cuando le apetezca.


Que puede razonar para dos

cuando ama y cuando piensa,

pero que cuando está solo

razona para sí mismo y sus letras.


El amor sin sexo es cierto,

pero puede ser aspereza.


El exceso de comida es malo

causar hambre por ese motivo es vileza.


Si algo quita las funciones vitales

lo rechazo de primeras:

comer, dormir, y amar

y con amor unirse,


como si nada más hubiera,

siempre y cuando haya respeto

y no lujuria a ciegas.

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