Gentes malas, negras

Qué corazón tenemos los poetas
si nos lo matan sin querer herirlo
y en noche difunta firme de letra
es sereno sentimiento dormido,

atenuado por gentes malas, negras,
a quienes frustraron sus ansias, vilos.
De cruel desgana y fijación extrema
en quienes ansían futuro fijo.

Y todo lo claro les oscurece,
y todo lo bueno malo parece,
y la propia envidia les obedece,
y propios verdugos se autoextremecen.

Nos arrancan la poesía

A los poetas nos arrancan la poesía
y nos piden paciencia, calma «que es buena»,
sin suerte, fracaso de súbita alegría
por ser ilusos con amor a tanta pena.

Como un aquellarre de rima impulsiva

Como un aquelarre de rima impulsiva,
compongo tus venas tan llenas de vida
compongo los mares tan llenos de gozo,
compongo la rabia repleta de ira,

compongo tus manos, compongo tu rostro,
compongo canciones, poemas sin fondo,
compongo despierto cuando el cielo absorto
ve como compongo, compongo, compongo.

Reunión de prácticas, parece, perversas,
de versos prohibidos por rima imposible
provoca la causa perfecta del verso:
la voz del acierto y la voz del despiste.