Nos arrancan la poesía

A los poetas nos arrancan la poesía
y nos piden paciencia, calma «que es buena»,
sin suerte, fracaso de súbita alegría
por ser ilusos con amor a tanta pena.

Como un aquellarre de rima impulsiva

Como un aquelarre de rima impulsiva,
compongo tus venas tan llenas de vida
compongo los mares tan llenos de gozo,
compongo la rabia repleta de ira,

compongo tus manos, compongo tu rostro,
compongo canciones, poemas sin fondo,
compongo despierto cuando el cielo absorto
ve como compongo, compongo, compongo.

Reunión de prácticas, parece, perversas,
de versos prohibidos por rima imposible
provoca la causa perfecta del verso:
la voz del acierto y la voz del despiste.

Los niños se divierten

Los niños se divierten,
los niños se enamoran,
nosotros somos niños,
con paso de las horas.

Los niños obedecen,
a su espíritu interior,
los niños aborrecen,
la pura obligación.

Nos limitaste por ser
más fascinantes que tú
mataste cada inquietud
vives en pura quietud.

Solo te mueves al ver
que alguien ya te superó
matas sus ansias de ser
con comentario fiero.

Pero como somos niños
toda la vida por siempre
lo omitimos y cantamos:

Los niños se divierten,
los niños se enamoran,
nosotros somos niños,
con paso de las horas.

La falacia contra el hombre

La falacia contra el hombre
son ya todas las falacias,
la mentira se inmiscuye
en lo profundo del alma

y deja oscuro a su paso
un camino que desangra
y mentira tras mentira
tiras dado porque abrasa.