Las cosas claras

Ayer te vi, pura vida,

estabas entristecida,

si no entristecida, locuaz,

si no locuaz… pues dormida.
A decir verdad hablabas

risueña y enfurecida,

o sosegada en porfía

o en plácido gesto de paz,
bajo una luz amarilla

y sobre farol violeta,

te vi calmada, tranquila,

más que nerviosa… inquieta.
Seguro estoy de que estabas

conmigo e inmerecida

o sin nadie, mas diría

que tú estabas con alguien más,
ese alguien gritaba fuerte

echándote en cara todo,

en tono débil, sin grito,

sin echarte en cara nada,
pues sabía el mal maldito

que algo tenías que ocultar,

y como él sabía que

tú no le ocultaste nada
pues te empezó a mal sonreír

y te empezó a mal llorar,

o no me preguntes que fué

pues no recuerdo nada más.