Tus ojos y los míos

Tus ojos y los míos…

una ecuación perfecta,

aceleran las miradas

a dos corazones sin freno,

por desgracia nos detecta el radar

y la DGT no quiere ni vernos.


Resumimos toda nuestra historia

en acelerones y frenazos,

y si vienen a detenernos…

unos cuantos volantazos.


Acelerábamos cuando había escondite

y frenábamos para no lastimarnos,

y si alguna autoridad nos veía

la esquivábamos despacio.

Volvíamos a los acelerones

una vez la rebasábamos.


Y justo antes de acabar

nuestros ojos se cruzaron.

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