Vida consagrada

Vocación religiosa de monja, lo que deberías saber

La vocación religiosa de monja se centra en la figura de la Virgen María, la cual dedicó su vida a Dios sin oponerse en ningún momento a su voluntad, dejándola florecer hasta las últimas consecuencias.

La llamada

La llamada forma parte de toda vocación. Dios llama a cada persona de una manera distinta, mas hay puntos comunes:

  1. Conexión con Dios que sucede más fuerte de lo normal: Te sientes más unida a Él que antes, deseas cumplir su voluntad antes que la tuya. Intentas suprimir el pecado de tu vida.
  2. Desear una vida de pureza en la que reconoces los pecados dispersos por el mundo y tus propios pecados y los quieres cambiar. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5, 8).
  3. Tener presente a la Virgen María. Rezar de corazón el Santo Rosario ocasionalmente.
El sufrimiento

Siempre existe un sufrimiento antes de intentar entregar el corazón por completo a Cristo, este sufrir sucede por el miedo a perder la comodidad. La vocación religiosa está destinada a quien saliendo de su comodidad ora para discernir su vocación y se siente cerca de Dios. Si no te sientes cómoda orando por tu vocación, posiblemente no sea tu vocación.

El miedo puede llevar al absoluto rechazo. La Virgen María, desde la perspectiva de madre, tuvo que soportar el sufrimiento en la Pasión de Cristo. María alienta a todas las mujeres que sientan la llamada con “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Si es tu vocación no será un mal sufrir, pues recuerda que con el sufrimiento vino la redención.

Servicio a los demás

Una monja estará dispuesta a evitar el pecado propio y ajeno, así mismo, a prestar ayuda orando por los más necesitados y por los conocidos. El servicio a Dios es una cualidad que María nos ejemplifica a los cristianos.

Envidia sana, vida fuera del pecado

Una futura monja admirará siempre a una mujer que tenga presente a Dios y se comporte según su voluntad, ejemplo a envidiar podría ser la mismísima Virgen María.

Definitivamente, tiene la vocación aquella que conoce los males del mundo y aún así los intenta cambiar, quien cumple la voluntad de Dios incluso cuando personas de su entorno la incitan a lo contrario.

Alegría

Podría ser un gran indicio el sentir alegría de solo pensar en tu vocación y lo que esta conlleva, por ello es importante conocerla un poco antes de meterse de lleno. Ten en cuenta que “no importa de quién venga el propósito de entrar en la religión; la naturaleza del mismo es tan alta que no puede venir sino solo de Dios” (Sto. Tomás de Aquino).