Los Siete Sacramentos

Los Siete Sacramentos son signos de gracia instituidos por Jesucristo, estos son los signos que transmitió a la Iglesia: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal, y Matrimonio.

Bautismo

Venimos de serie con el pecado original, el cual cometieron Adán y Eva; al bautizarnos nos limpiamos de ese y de todos los pecados cometidos antes del bautismo.

El antiguo debate del Bautismo fue si realizarlo de mayor o de pequeños. La conclusión de la Iglesia fue que lo mejor es cuanto antes, por ello se bautizan los recién nacidos.

Un dato curioso es el del emperador Constantino, quien legalizó el cristianismo (cristianos eran fuertemente atacado por ser ilegal, se cometían asesinatos, torturas, incluso había campos de concentración), el cual no fue bautizado hasta cerca de su muerte (337).

Confirmación

Supone aumentar la fe, además de abrir aún más la posibilidad de comportarnos según Cristo dijo. El obispo impone sus manos ungiendo aceite sobre el confirmante en el Santo Crisma para luego decir: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”.

Todos tenemos la posibilidad de tener el Espíritu Santo, mas en nuestra libertad elegimos alejarnos o acercarnos a Cristo y que Él nos lo conceda. Nosotros no nos ganamos nada ni cuando actuamos según Él dijo, ya que es algo que se nos regala. Los fariseos se esforzaban por cumplir la voluntad de Dios, mas eran inútiles sus esfuerzos, pues no tenían al Espíritu Santo y aunque lo intentaban, no cumplían verdaderamente su voluntad. Dios es amor y debemos ser amor nosotros mismos en la medida de lo posible, incluso en casos ambiguos, la capacidad de discernir con la Confirmación se aumenta.

Eucaristía

En la Consagración, Jesús convierte el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre, respectivamente. Al comerlo lo recibimos también espiritualmente.

La Eucaristía perdona los pecados veniales, mas no debe realizarse con pecados mortales (en dicho caso requiere de previa Penitencia).

Penitencia

Es pedir perdón a Dios por todos los pecados cometidos, Dios nos perdona todos los pecados con los que le hemos ofendido, más existe el propósito de la enmienda, por el cual estamos comprometidos a no volver a cometer los mismos pecados, además de intentar no ofender a Dios de ninguna forma.

Unción de enfermos

Cuando alguien está en su lecho de muerte o, simplemente, es muy mayor y se cree cercano a la muerte, necesita la ayuda de Dios, una ayuda que fortalezca su relación con Él, además de darle paz. El enfermo “ve”  su propia cruz en su enfermedad, coge su propia cruz y sigue a Cristo (la Pasión de Cristo).

Tras la muerte hay otra vida (la Eterna, en el mejor de los casos), por ello el enfermo fortalece su fe y su Esperanza.

Orden sacerdotal

Este sacramento únicamente lo reciben quienes tienen vocación sacerdotal. Requiere del Sacramento de la Confirmación. Un obispo consagra al nuevo sacerdote imponiendo sus manos y rezando por él.

El sacerdote es quien administra todos los sacramentos (el diácono solo puede administrar algunos). El que recibe este sacramento es y será siempre sacerdote, es un pacto con Dios.

Matrimonio

También es un pacto con Dios, en este caso se unen dos personas ante los ojos de Dios. “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre” (Mc 10, 9).

Para el Matrimonio hay un noviazgo previo, el cual debe ser una etapa para conocer a la persona con la que hombre y mujer quieren estar durante toda su vida. Es recomendable ver este artículo.