La vocación sacerdotal en la Iglesia Católica

La vocación sacerdotal en la Iglesia Católica supone que Cristo está vivo en hombres comunes y corrientes, pecadores, mas destinados a una labor eclesiástica engrandecedora. Como vocación precisa de llamada.

Antes de nada, ¿qué es una vocación?

Es una llamada que hace Dios para una causa concreta. Los planes de Él son difíciles de comprender y, como personas, solo podemos llegar a comprenderlos en parte.

Según la Iglesia, Dios nos quiere felices y nunca nos llamará a un “sufrimiento sin redención” y, si bien es cierto que es capaz de ablandar el corazón de las personas y cambiarlas de parecer, también es cierto que no las puede llamar jamás a algo que les provoque tristeza o disconformidad continua.

La llamada

Se produce de una forma distinta dependiendo de la persona, mas siempre tiene puntos comunes:

  1. Especial conexión con Dios.
  2. Sentir que Él quiere más de uno mismo, que lo llama a algo más, que quiere un cambio en tu vida (a reforzar su vida religiosa, a tenerlo mucho más presente).
  3. Especial afán de ayudar al que más lo necesita.
Qué cualidades pide

No te pedirá ninguna cualidad que no te pueda dar y, si es tu verdadera vocación, te dará todas las cualidades necesarias para cumplirla. Así mismo, cuando no sea tu vocación, no te dará las cualidades. Eso sí, la Iglesia afirma que hay que tener en cuenta que todos como personas estamos llamados a la santidad, esto significa que hay que tener unas cualidades especiales para ser sacerdote que se añaden a la santidad.

Responder al momento en libertad humana

Él nos dejaría la opción de rechazar su llamada, mas en caso de no aceptarla se descubriría a largo plazo una sensación de infelicidad, tal y como sucede con cualquier otra vocación.

Lo mejor para las llamadas vocacionales es atenderlas en su momento idóneo, en el caso de la llamada al sacerdocio se dice que hay que atenderla y confirmarla en cuanto se presenta, mas no es del todo cierto, pues se debe producir un largo proceso de discernimiento (oración, reflexiones personales…).

Principales labores sacerdotales

Quien siente la llamada deberá estar dispuesto tarde o temprano a realizar las principales labores sacerdotales:

Evangelización a través de los actos y de la palabra, en este caso en particular no vale solo una cosa.

Efectuar los sacramentos dejados por el mismísimo Jesucristo y que la tradición eclesiástica a reafirmado.

Reunir a los feligreses en nombre de Dios y pretender actuar sin desvirarse de la Palabra de Dios, según la Iglesia (ya experimentada por englobar el saber y proceder espiritual de muchos) le indique.

Falsas llamadas

No se pueden producir falsas llamadas, sino un error en la interpretación de las mismas, mas no debes preocuparte por ello, sino de realizar la voluntad de Dios en todo momento. Si sabes no es lo tuyo, ¿por qué echar por una senda que sabes que te lleva al error? Si crees que puede serlo, entonces, deberás pedir consejo a un sacerdote que pueda ayudarte.