El Sacramento del Matrimonio en la Iglesia Católica

El Sacramento del Matrimonio es de vital importancia en la Iglesia Católica, siendo el único método válido para Dios para formar una familia.

Dura toda la vida
La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados. CIC 1055 § 1

Del anterior texto sacamos la conclusión de que el matrimonio dura toda la vida. Un matrimonio es un pacto realizado ante Dios y por ello no podrá romperse, eso sí, el hombre en su libre albedrío es capaz de no realizar la voluntad de Dios realizando actos no cristianos dentro del matrimonio o promoviendo a la separación cuando surge un mínimo problema.

Sacerdote como testigo

Este sacramento es el único en el que podría decirse que el sacerdote actúa como testigo, pues el requisito para la unión matrimonial es el amor, y él no es capaz de verificar si existe amor entre los partícipes.

El Catecismo advierte que:

En todo tiempo, la unión del hombre y la mujer vive amenazada por la discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflictos que pueden conducir hasta el odio y la ruptura.
Catecismo 1606
No relaciones sexuales antes del matrimonio

La Biblia lo dice elocuentemente en partes diversas, los fornicarios no entrarán al Reino de los Cielos (Apocalipsis 21, 8). Son fornicarios todos los que mantienen relaciones sexuales antes del matrimonio.

Así mismo, las personas seríamos templos de Dios (Corintios 3, 16), comprados a un alto precio (la sangre de Cristo), por ello deberíamos comportarnos según al voluntad de Dios.

No anticonceptivos, sí paternidad responsable

La Iglesia no entra en la vida sexual de los cónyuges, mas sí advierte que los métodos anticonceptivos no están en el plan de Dios y ni mucho menos cualquier modificación del cuerpo humano con la intención de no tener hijos.

Los matrimonios que no tengan tanto dinero como para tener hijos seguirán el modelo de paternidad responsable, este modelo consiste en estar pendientes de los periodos de menor fertilidad de la mujer para mantener relaciones sexuales solo en los mismos.

Nulidad matrimonial, no existe el divorcio

Es bueno considerar las separaciones que suceden gracias a la nulidad matrimonial, la cual la administra la Iglesia y viene a ser una verificación de que ese matrimonio nunca fue un matrimonio y, por lo tanto, nunca se estuvo casados ante los ojos de Dios.

La nulidad matrimonial es una desgracia, pues supone que las cosas han ido mal. Suponemos que para Dios siempre será mejor solucionar los problemas que evitarlos y que solo en casos extremos (violencia de género, matrimonio sin amor, resto de casos reconocidos por la Iglesia) debería llevarse acabo la nulidad.

¿Mejor solteros? Esto dice Pablo de Tarso

La Primera Carta de Pablo a los Corintios lo dice claro:

A los solteros y a las viudas les digo que sería mejor que se quedaran como yo. Pero si no pueden dominarse, que se casen, porque es preferible casarse que quemarse de pasión.  Corintios 7, 8-9

Por esto, según Pablo, los solteros no deberían casarse, mas no hay que tomarlo ” rajatabla”, pues resulta que antes de decir eso explica que no tiene orden de Dios para decir eso, mas que lo supone (1 Corintios 7, 6). Digo que no hay que tomarlo a rajatabla porque, según la Iglesia Católica, cada cual tiene su vocación: laical, soltero, matrimonial.

El ejemplo de la Virgen María y San José

El Catecismo explica que el matrimonio que decida no tener hijos desde antes de casarse (de otras situaciones no conozco lo que sucedería) realizarán un matrimonio nulo, mas la Virgen María y San José estuvieron casados de esta manera.

No existe una explicación exacta, mas la Iglesia lo considera un verdadero matrimonio, pues se entregaron el uno al otro en todos los sentidos menos el carnal. Entonces, ¿por qué es nulo un matrimonio sin relaciones sexuales? Suponemos que porque nadie es tan santo como ellos.

La voluntad de Dios, lo más importante

El matrimonio deberá seguir el ejemplo de Cristo, por ello, todo se resume en su mandamiento: “amad como yo os he amado” (Juan 13, 34).