Cómo cumplir la voluntad de Dios

“Cómo cumplir la voluntad de Dios” es el asunto que más preocupa al buen cristiano. Las personas podemos conocer la voluntad de Dios en casos muy concretos, mas en muchos casos lo único que podemos hacer es lo que creamos que Dios como Hijo haría: “amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13, 34).

Los mandamientos

Es importante conocerlos para aproximarnos a la voluntad del Padre, por algo los dejo Dios en el Sinaí.

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás.
6. No cometerás actos impuros
7. No robarás
8. No dirás falso testimonio ni mentirás.9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.10. No codiciarás los bienes ajenos.

Amarás a Dios sobre todas las cosas

Dios nos ama tanto que nos quiere libres, en nuestra libertad nuestro deber es amarlo. Siempre será imposible amarlo como Él nos ama, mas debemos aspirar a amarlo lo más que podamos.

No tomarás el Nombre de Dios en vano

Este mandamiento va unido al primero, pues quien ama a Dios no es capaz de tomar su Nombre en vano.

Santificarás las fiestas

Significa dedicar al menos un día a la semana para descansar y para pensar en Dios. Santificar las fiestas supone que nuestros momentos de fiesta, de mayor entusiasmo o placer sean los que le dedicamos a Él. Las fiestas hoy en día suponen evasión de la rutina, de la jornada laboral, mas merece la pena transformar la evasión en tiempo enriquecedor usado para conectar con Dios.

Honrarás a tu padre y a tu madre

Debemos nuestra vida a nuestros padres, por ello se merecen ser honrados y respetados en todo momento. Piensa que una ofensa a tus padres es una ofensa a Dios.

Hoy en día, gracias a la globalización, sabemos que también existen los malos padres. Hasta a los malos padres hay que honrarlos y respetarlos, eso sí, todo acto que te separara de la voluntad de Dios deberá ser rechazado.

El peor de los casos podría ser una clara influencia negativa en tu día a día. Hasta en los peores casos habrá que honrarlos, mas de formas distintas según el caso.

No matarás

Jesucristo fue crucificado, experimentando así lo que es la muerte por asesinato. Dios no aprueba la injusticia, y una de las más grandes injusticias es el asesinato. Además de esta muerte existe otra, bastante peor, que es la espiritual, la que nos deja conectar con Dios.

No cometerás actos impuros

La inmoralidad sexual es el más llamativo acto impuro. El simple hecho de pensar en lo sexual genera impureza, al no ser que estés en el ámbito matrimonial, los pensamientos vienen y van, mas los pensamientos que se quedan rato son los que perjudican, un solo minuto puede hacerte pecar.

Quien aún de lejos conoce la pureza, valora en plenitud el amor de Dios y en sus errores se siente alejado. Dios nos premia con cada distanciamiento voluntario del pecado.

El sexo sin matrimonio (o en falso matrimonio: sin amor) también es pecado. Escuchar inmoralidades sexuales y estar a gusto con ellas también es pecado. Por otra parte, estar incómodo escuchando groserías es ser sensato y no pecar.

El matrimonio es el espacio que Dios ha creado para que se desarrolle la vida sexual.

No robarás

Si bien es cierto que no debemos tenerle aprecio a los bienes materiales, también es cierto que cada cual tiene sus bienes y estos no deben ser robados.

Los peores robos son espirituales (quien te aleja de Dios), pues son robos en los que el ladrón perjudica gravemente, mas no obtiene ningún beneficio de ello.

También los hay personales (quien se atribuye el mérito quitándote lo que te pertenece). Es pecado imperdonable el negar al Espíritu Santo, es decir, atribuirle al demonio lo que es de Dios o el no atribuirle a Dios lo que es de Él. Por ello los católicos no debemos negar la posible presencia de Dios en casos determinados (y extremos) de otras Iglesias cristianas, pues Dios se preocupa por absolutamente todos nosotros.

No dirás falso testimonio ni mentirás

El que miente impurifica su corazón, se daña a sí mismo y encima cabe la posibilidad de que dañe a los demás. Las mentiras pueden ser de mayor o menor gravedad, lo mejor es desprenderse de ellas, mas cuando cuesta es cuando se miente hasta sin querer, pues en estos casos habrá que identificar primero cuándo se miente para que no se vuelva a repetir.

No consentirás pensamientos ni deseos impuros

El Sermón del Monte lo deja claro (Mt 5, 7). Recomiendo su lectura para aclarar este mandamiento.

No codiciarás bienes ajenos

Tener deseo desmesurado por ser rico puede ser pecado, mas cuando deja de importar el prójimo y se sobrepasa para lograr riqueza.

Lo mejor sería desprendernos del valor material, de manera que pudiéramos tener bienes y vivir cómodamente, mas si no los tuviésemos no los echásemos en falta. Lo ideal es que nos baste con la sencillez. Esto no quiere decir que el rico no pueda entrar en el Reino de los Cielos, simplemente dice que resulta difícil que alguien que ha acumulado riquezas deberá reflexionar para saber si tiene especial apego a las mismas (si le importan su bienes más de lo que deberían importarle).

Siete noes

Como ves, hay siete mandamientos que comienzan por la palabra “no”, esto implica que hay más cosas a no a hacer que a hacer. Esto significaría que cumpliríamos la voluntad de Dios si cumpliéramos los tres mandamientos (primero, tercero y cuarto) que implican realizar acciones, mas la vida no es estar callado ante la injusticia, por ello Jesús incluye el MANDAMIENTO DEL AMOR. Este supone actuar ante la injusticia.