Dolorido sin sonido

Tus bibliotecas, odiadas,

la fría noche, vetada,

la lectura, la he prohibido,

y los sueños, ¡con sonido!


Una tortuga, ¡muy mala!,

pasos de puntillas, dañan,

el sol poniéndose, ¡calla!,

el campo, muy aburrido.


La página, que no pasa,

el viento, que no se mueve,

las arañas, que se paran,

el cepillo, sin los dientes.


El olor, sin movimiento,

un amanecer, sin olas,

una playa, sin los mares,

inmóvil, calcinadora.


Todo esto… desagrada

por tener… uno en común,

ese uno… es el silencio

no correspondido, aún.

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