Gentes malas, negras

Qué corazón tenemos los poetas
si nos lo matan sin querer herirlo
y en noche difunta firme de letra
es sereno sentimiento dormido,

atenuado por gentes malas, negras,
a quienes frustraron sus ansias, vilos.
De cruel desgana y fijación extrema
en quienes ansían futuro fijo.

Y todo lo claro les oscurece,
y todo lo bueno malo parece,
y la propia envidia les obedece,
y propios verdugos se autoextremecen.

Nos arrancan la poesía

A los poetas nos arrancan la poesía
y nos piden paciencia, calma «que es buena»,
sin suerte, fracaso de súbita alegría
por ser ilusos con amor a tanta pena.

Como un aquellarre de rima impulsiva

Como un aquelarre de rima impulsiva,
compongo tus venas tan llenas de vida
compongo los mares tan llenos de gozo,
compongo la rabia repleta de ira,

compongo tus manos, compongo tu rostro,
compongo canciones, poemas sin fondo,
compongo despierto cuando el cielo absorto
ve como compongo, compongo, compongo.

Reunión de prácticas, parece, perversas,
de versos prohibidos por rima imposible
provoca la causa perfecta del verso:
la voz del acierto y la voz del despiste.

Los niños se divierten

Los niños se divierten,
los niños se enamoran,
nosotros somos niños,
con paso de las horas.

Los niños obedecen,
a su espíritu interior,
los niños aborrecen,
la pura obligación.

Nos limitaste por ser
más fascinantes que tú
mataste cada inquietud
vives en pura quietud.

Solo te mueves al ver
que alguien ya te superó
matas sus ansias de ser
con comentario fiero.

Pero como somos niños
toda la vida por siempre
lo omitimos y cantamos:

Los niños se divierten,
los niños se enamoran,
nosotros somos niños,
con paso de las horas.