Árbol talado

Vulnerables, nos atacan,
nos quedamos en un sitio,
parecemos aquel árbol
que talaron,ya caído.

Resistimos los ataques
en un suelo tan sufrido
como acero del invierno
que se nutre con el frío.

Padecemos, maldecimos,
nos quejamos sin movernos,
preguntamos los motivos
que talaron nuestros sueños,

Con el tiempo comprendemos
que talaron a los muertos,
les quitaron propia voz,
deshicieron su recuerdo.

Cuando acero se calienta
nosotros nos calentamos,
enfurecemos con miedo
ante olvido entre los astros.

Por fortuna el árbol vive,
está tan vivo nuestro árbol,
el recuerdo es muerto y vivo
por azares de los años.

Será cruel aquel silencio
que la muerte nos regale,
será cruel el mal recuerdo
cuando vivos nos atañe,

Si ves árbol con buen fruto
queda quieto, no lo tales,
pues no sabes cuánto esfuerzo
cuesta ser fiel a lo que ames.

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