Gentes malas, negras

Qué corazón tenemos los poetas
si nos lo matan sin querer herirlo
y en noche difunta firme de letra
es sereno sentimiento dormido,

atenuado por gentes malas, negras,
a quienes frustraron sus ansias, vilos.
De cruel desgana y fijación extrema
en quienes ansían futuro fijo.

Y todo lo claro les oscurece,
y todo lo bueno malo parece,
y la propia envidia les obedece,
y propios verdugos se autoextremecen.

Nos arrancan la poesía

A los poetas nos arrancan la poesía
y nos piden paciencia, calma «que es buena»,
sin suerte, fracaso de súbita alegría
por ser ilusos con amor a tanta pena.